-No. No hagas eso otra vez. Mira, mírame. Estoy temblando.
Siente, mis manos sudan. No hagas esto de nuevo. Quiero vomitar. Siento puñales
en mi estómago. Para. No hables. Lo leo en tus ojos. Por favor, no. No
digas más. Ven. Se puede hacer mejor, yo puedo ser mejor. Calla. No lo
digas. Por favor, no lo digas. Me amarás, ¿verdad? Yo sé que sí. Yo sé. ¿Por
qué quieres decir que no? No hables. Mira, se me descose el alma.
No hables. Tú dijiste que eras feliz, lo dijiste. Dijiste que querías hacerlo,
lo dijiste. Por favor, no me arranques de nuevo la vida. Por favor, siento
mucho frío.-
Pensaba ella en silencio con la mirada helada.
Pensaba ella en silencio con la mirada helada.
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