
Hoy no te asomes, no escribas nada. Hoy todo se convierte en asco. Hoy otra vez, hoy otra vez... maldita sea la memoria de los labios, de la piel, de los ojos. Hoy, estúpido pecho, te estremeces con nada, hoy todo te duele. Malditos demónios, ¿Por qué hoy?
Será porque todo esta inconcluso, será porque debo algo o siento que me deben algo. Algo se me han robado, algo me arrebataron. O tal vez es alguna respuesta que esta perdida, que se escondió, nunca salió y ahora hace falta.
Hace falta en noches como hoy en las que mis dudas, que metí a patadas en el olvido se agarran del cabello, se arrastran como putas a media noche y su escándalo no lo puedo ignorar poniendo la almohada en el oído, ni pensando en libros, ni pensando en la cita de mañana, ni pensando en la mierda que sea para no pensar en lo que a mi estúpido pecho desangra.
Después de cinco días es hora de caer de nuevo. Hoy otra vez, porque no puedo seguir callando, ocultando, aplastando cada espina como quien cubre de tierra la cagada de un gato. Lo que desangra sigue estando ahí, en alguna parte de mi estúpido pecho y mi cabeza, enredado en cada palabra que no digo.
Mi duelo no se apaga ni termina. No acaba porque todo esta inconcluso, porque el circulo no se ha cerrado. Hay algo pendiente que le hace guiños a la incertidumbre. Es como esos duelos de los desaparecidos, nunca terminan hasta que se encuentra el cuerpo y se entierra. Con los desaparecidos solo hay intranquilidad, preocupación, ansiedad, dolor. No estan vivos ni estan muertos.
Algo se desapareció. Se me perdió. Me faltan palabras que conecten los hechos, me faltan razones, necesito entender para enterrarlo para siempre. Para cerrar esa puerta y que no se me llene de telarañas, para que las putas y vagos queden con llave y dejen de joder los callejones de mi pecho.
Mi estúpido pecho sangra, sangra porque no entiende. Por que se le extravió su cierre, porque anda desnudo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario