jueves, 26 de febrero de 2009

Ella


Ella estaba ahí pero impedía que la vieran, le daba miedo. Cruzo incontables calles con la mirada baja pensando en no pisar las líneas, en no pronunciar palabra alguna.

Siguió siempre insatisfecha, le carcomía las ganas de decir, de hablar, intervenir. Pero se quedo callada.

Llegaba. ¿Maldita sea porque no hablaste? Sí, de nuevo ese sentimiento que ya conocía, que siempre se alimentaba mas de la frustración por no expresar a tiempo. Ella sabía. Pero siempre necesitaba aprobación antes de hablar.

Pobre. Cualquiera que supiera le diría en su cara que eso era fiel resultado de una gran falta de seguridad. Triste.

Sin embargo, ella no perdía. Seguía incómodamente intentándolo. Tienes buenas cosas, tu lo sabes, no son mas que tú. Nada es más que tú.

Ella se torno poco a poco egoísta, envidiosa. Se canso.

Si los otros sufrían, si los otros entristecían, si los otros le necesitaban sin saber exactamente porqué, no le importo.

No intentes llamar su atención así. La fastidias. ¿No te das cuenta que ella lo sabe? ¿No te das cuenta que ella sabe que te molesta que se ocupe de si? Resulta tan obvio ser conciente de eso, por lo menos para ella. Ella sabe que tú quieres toda su atención, ella sabe que no puedes pasar los días sin su atención, sin su cuidado.

Pero te sugiero, hazle saber que lo que necesitas no es su lastima ni que entienda tu condición. No lo va hacer, capaz que te sigue ignorando.

Ella empezó a hablar aun cuando creía mudas sus manos. Ella sintió la inspiración y creyó. Creyó que lo podía hacer todo, y hacerlo sin miedo. Creyó en que la vida es tan corta, las oportunidades tan pocas, el recuerdo tan vano. Había que actuar.

Caminó mirando al frente, distinguiendo los rostros, las ropas, las manos de la gente común. Amaba el centro de la ciudad la hacia sentir viva los tumultos de gente, la variedad, la algarabía. Disfrutaba los ratos sola mientras bajaba a buen ritmo por las calles antiguas, empezaba a cantar susurrando cosas que se le ocurrían al azar.

A veces fumaba y se dejaba ir entre el humo mal exhalado de su boca. Se preguntaba si había otros haciendo lo mismo de ella en ese instante, si escudriñaban en su forma de caminar, en la firmeza o no de sus piernas, en el aspecto de su pelo con los rayos del sol, en los ademanes de sus manos.

Caminaba sabiéndose dueña de cada paso.

Si escuchaba la música de su artista preferido no hacia otra que soñar coreando a su lado en cualquier mal concierto lleno de bohemios, de gente bebiendo café o aguardiente. Aguardiente preferiblemente aunque no se tratara de música popular.

Le gustaba la indecencia y lo prohibido. Entregarse a lo socialmente malo, entregarse a ella. Pero cuidado, no olvidar la mascara. Que hastío de aguantar reproches, no hay afán de que los hagan cuando se sabe que se anda por ahí feliz de romper las reglas. Lo que ella creía que era romper las reglas.

Ahh, es que ese sentimiento de volver a sí, es delicioso pero podría ser perfectamente abrumador hallar adentro lo que siempre quisimos ocultar.

Pero me siento bien por ella, a lo mejor lo que encontró no fue tan malo, o tal vez encontró en esa maldad cierta inocencia, hallo un poco de lo que había perdido.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Su paranoia



Pienso que para crear hay que perderle miedo a lo establecido.
No basta una intención, una idea, un estimulo. Hay que ser transgresor, contestatario.
Una mente cuadriculada y prejuiciosa impide la entrada de lo nuevo y desconocido.
Desentramando los órdenes del tabú...llegar al arte.

Siento cierto repudio sobre las mentes ladrilladas.
Me incomoda la reiteración de la moralidad como estigma.

<< pórtate bien >> .

Me repele sobre todo la moralidad hipócrita, disfrazada. Esto referido en el Hacer-Pensar.

<< Reclamo un poco de lógica >>.

No me interesan los discursos de la ética si quien los imparte es un sucio. Es un sucio y lo sabe.
Tengo mis marcos, sí, tengo miedos y certezas, sospechas y prejuicios lastimeros.

<< Me imputo la franqueza >>.

Hipocresía en el actuar: náusea.

Pero debo reconocer que a pesar de saberme siempre segura de mis intereses y pasiones soy altamente maleable al pensamiento e influjo de los seres que admiro.


<< Son pocos >>.

Esto me pone en jáque más bien en evidencia.
No soy alguien a quien le resulte fácil asumir la debilidad. Por lo menos no asumirla públicamente. En mis pensamientos y soledades lamento aceptar que lo sea.


Para mí una mirada a los ojos. Para mí las palabras “bien” escritas. Para mí la desnudez más bien omnipotente. Para mí la perdida del pudor mentiroso.

Ánimo introspectivo, culpabilidad, revolución, arte, alteridad, poesía, necesidad. Necesidad de no olvidar y de aplicar lo que aprendí en la tarde.

<< ¡Qué hermoso! Quiero hablar así, Quiero escribir así. Quiero sorprender. Quiero expresar, ser reconocida por ello>>


Figuras humanas se me presentan como ese algo que nunca he sido en el Querer Ser.

<< ¿Por qué como otros?
Como otros para sorprender.
Aun que… ¿Y si yo puedo sorprender por mí misma?
Sí. >>.

Pero todo tiene un estimulo. Para mí se traduce a una urgencia académica, tal vez ontológica, más bien filantrópica.

Esta es época de plasmar, de dejar huella. Empieza mi historia legitimada.

<< Vea usted. Legitimar sobre el papel y a través de él. Me lo hago fácil no soy ágrafa >>.

Ya me harté de perder las ideas. De que tenga chispazos tímidos de creación y que mi memoria floja olvide retenerlos.

Soy una curiosa. Soy morbosa. Soy sórdida.

Y quiero saber. Saberlo todo. Cuando no lo sé lo aparento mientras busco rápidamente la respuesta.

<< Y acaso a quien no le gusta inventar, hay está es ¡creación!>>

Lo invento y lo pongo en términos de lógica.

Ser astuto, Ser bobo mas bien pendejo…que me interesa.
Máscaras uso, máscaras usamos, máscaras somos. La que me quede en el momento exacto, la que la sociedad me exija, la que me toque ver de los demás.

Lo impuro allí esta la belleza. Allí la veo. Allí la siento. En el miedo, allí la encuentro. En el erotismo, en los placeres, en cierta violencia. En las corporalidades mínimas, máximas en sus partículas mas fractales allí esta. Es mi belleza.

La pequeña cosa. El detalle. El siniestro. La contradicción: es belleza, es desesperación.

Para mi la belleza y la desesperación.

Para mi vivir.